
Desde pequeño se ganó el cariño de todos en el Colegio El Progreso. Los docentes y sus compañeros dicen que era un niño educado, amable, responsable y lleno de luz. Amaba el fútbol, la música y la naturaleza. Formaba parte de la banda escolar y de la Brigada Ambiental General Miguel Ángel Ortez.
Este año cursaba octavo grado y acababa de aprobar su primer semestre con buenas calificaciones. Su ausencia duele. Duele a sus maestros, a sus compañeros.
Su madre, Meyling Duarte Mejía; su padre, José Ismael Bermúdez Baltodano, y su hermana, Amber Ismell, lloran con el alma. Descansa en paz, Chelito.
